Los abogados somos corresponsables del ataque a la presunción de inocencia
(De nuevo) una reflexión a raíz del caso del padrastro injustamente acusado
Mucho debemos reflexionar sobre ello. Se habla mucho y como novedad de la responsabilidad social corporativa, pero la profesión de abogado siempre ha estado o debido estar marcada por ella. Cuando un abogado defiende a quien ha podido cometer los más terribles delitos, tiene el honor de defender el sistema, de impedir que nadie vaya a la cárcel por las creencias que otros tienen sobre cuáles son sus actos, que se obtengan las pruebas sin lesionar los derechos fundamentales, en definitiva. que el sistema funcione. Cuando en los primeross años 2000 y siendo Juez una abogada de oficio pidió prisión provisional para su cliente, sin interesar prueba de ningún tipo, y pese a que era palmario que tenía problemas psiquiátricos, se me vino el alma al suelo. Preguntada, me indicó que lo hacía porque su cliente era muy malo. Eso mismo podría haber dichoo el reo de su letrada, si hubiese tenido la cabeza para hacerlo. La letrada ningún favor hacía a la Justicia con esa actitud. Como Juez me sentía tremendamente presionado por los medios (era un asunto que la prensa calificó de violencia de género). Hoy volvemos a ver un caso así, un jóven acusado de maltrato a su hijastra, que ha sufrido un juicio paralelo... y cabe recordar también varias series televisivas que mostraban hechos delictivos antes de que fueran juzgados, caracterizando al delincuente exactamente igual que el reo que estaba siendo juzgado. La prensa, los medios, lo hacen muy mal, pero no lo hacemos mejor los abogados: he tenido muchas discusiones con compañeros porque dicen a sus clientes que mientan, que es legal y normal hacerlo. Eso no es cierto, ni siquiera en los asuntos penales. Una cosa es que no pueda ser perseguido, y otra que no sea ilícito. Y si se trata de un juicio civil puede ser delito. En todo caso suele ser una mala estrategia para ganar un juicio (recuerdo un compañero que, al salir de la saala me dijo un "todo vale" cuando le reproché el uso de documentos que sabe falsos). No, no todo vale, si uno ve la profesión como algo más que un medio de vida. Me preocupa que estas actitudes no se sancionen duramente, pues son una lacra que impide el buen funcionamiento de la Justicia. los Jueces deberían tener mayores facultades para promover la sanción de estas actitudes.
Al final, es difícil decirle a un cliente que no todo es una farsa, cuando la presunción de inocencia se vulnera día a día, cuando los abogados tiran por el camino de en medio o, cuando, lo que es peor, van más allá de la ley para ganar un caso. Esta es la triste realidad, junto a la que hay notables y meritorias vidas de juristas íntegros. Esta debería ser la regla. No tengo claro que lo sea.
Por último, me sorprende (tal vez porque no soy penallista) que en los delitos contra la libertad sexual se actúe siempre por indicios, sin una prueba absoluta. Por lo visto es que dicha prueba no existe, o es muy difícil, y si la exigieran se librarían de prisión muchos culpables. lo ue tengo claro es que actuando como actúan pueden ir a prisión algunos inocentes. No me parece una buena solución, aunque la contraria tampoco sea agradable. Probablemente es una cuestión a rsolver con más medios técnicos para la policía, para que las pruebas sean seguras y definitivas, y no con una burla juridica como se hace habitualmente.
Escribo estas líneas como acicate a la reflexión, y desde el convencimiento de la gran labor y compromiso de muchos de mis compañeros, a quienes ruego que no se vean reflejados por esta, espero que útil, caricatura.

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